Al
parecer todo ya se había hablado, pero al día siguiente de la última charla él
le confesó todo.
Comenzaron
hablando de la vida, que él ayer le respondió cortado porque estaba en la
calle. Él realmente mostraba genuino interés en la charla, quería saber porque
ella le hablo o mejor dicho aprovechar la oportunidad y saber un poco más de su
vida después de él y después de ella también.
Entre
risas en un momento salió la pregunta inevitable:
Él: ¿Vos estas
en pareja?
Ella: Yo
no corté en agosto, ¿Vos?
Y el dejo
saberlo con un silencio y luego un quebrado sí que rompía el corazón de ella (y
él esto lo sabía). Por eso después de semejante novedad él pateo el tablero:
El: Buenísimo…
si hay alguien que no se merece sufrir sos vos…
Ella: Gracias
por lo que decís. Ojalá seamos eternamente felices en lo que la vida nos
depare, vos también sos muy buena persona y te mereces lo mejor…
EL: Gracias,
deseo siempre lo mismo para vos, todo lo que pasamos me hizo dar cuenta de todo
lo que me aguantabas y de lo que no supe darte, el tiempo no vuelve pero supe
rescatar todo lo bueno que vivimos y todo lo que logramos.
Ella: Obvio igual yo tampoco escupo al cielo, yo sé que tenía y tengo mis cosas
por resolver aún… pero tengo la conciencia
tranquila que si algo mío te hizo mal nunca fue a propósito, que siempre fui fiel y
transparente con vos, con caprichos y todo, pero todo fue real y nos sirvió para crecer…
El: Tarde
mucho en entender tu decisión…después comprendí que estábamos viviendo solos en
la misma casa, pero estoy convencido que todo el amor y todo lo que vivimos fue
de corazón, y a pesar de haber podido enamorarme de nuevo y seguir adelante
creo que siempre te voy a recordar cómo mi gran amor.
Ella: que
tierno, vos también fuiste mi gran amor (pero por dentro ella sabía que el ERA
su gran amor.)
Siguieron charlando de banalidades, pero esa chispa que lanzaron al aire,
pudo dejar una onda expansiva que acomodaría y desacomodaría a más de uno.
To be continued…
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