viernes, 18 de septiembre de 2015

El día se estaba terminando y ella ya había perdido las esperanzas. El día de su cumpleaños llegaba a su fin y no había recibido su saludo.
Ella continuaba triste porque el corte era muy reciente y no hay regalo de cumpleaños que pueda alegrar su melancolía. 
Sus amistades y familia la agasajaron todo el día, pero ella esta como sedada. No sentía una gran emoción. Sí admitió que la ayudo mucho para distraerse un rato. Pero no.

Los cumpleaños para ella no son más que un nuevo año sin o con, el corazón completo.
Y aunque las amistades y los familiares lo llenan y mucho, esas pizcas de magia de amor de pareja son las que efectivamente ella quería sentir siempre y lo completaban a la perfección.Y todos sus cumpleaños se basaban en eso. Y si el corazón no estaba completo, era el deseo de sus velas. Al soplarlas, cerraba los ojos bien fuertes y lo único que pensaba es;

"Qué llegué de una vez con mucho amor y no me deje nunca, nunca."

Los otros dos deseos no le importaban, se los pedía, pero no le importaban.

Muy pocas veces sintió entregarse por completo. La primera vez fue con un chico que la hizo mujer, y que la dejo ir porque la distancia que los separó fue más grande que el amor que se tenían. 

La segunda vez un chico que parecía demostrarle que el amor era más fuerte que las diferencias, pero que las mismas los fueron separando cada vez más, siendo el único refugio ellos mismos. Y hasta el propio refugio un día dejo de existir.

Finalmente él le mando un mensaje por el celu. 
No fue recibido de la mejor forma por ella, pero su corazón por unos segundos palpitó con mucha fuerza nuevamente.
Es que él logró vencer el miedo y se comunicó, y la saludo, haciendo pecho por si alguna bala atravesaba la pantalla del celular. Cruzaron otras palabras tontas hasta que salió lo inevitable, un reclamo. 

Él le preguntaba a ella como era capaz de ser tan fría y tan distante y no hablar nunca más siendo que vivieron algo tan profundo.
Pero ella le contesto que era porque lo seguía amando que no podía hablarle, porque se daba cuenta que el estaba en otra. Y ella le pidió con pura sinceridad que si la quería y le importaba, como él decía, que la deje olvidarlo, porque ella lo seguía extrañando de sol a luna.
De ahí en más no se volvieron hablar nunca más. Y en el silencio que él dejó, y ella no lleno, se siente el amor y la angustia de sentir que hubo una vez un amor... y ahora ya no está.




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